El sector del vino en Europa: cómo vender más allá de las fronteras sin complicaciones

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Diciembre 14, 2021

El sector del vino en Europa: cómo vender más allá de las fronteras sin complicaciones
Los países de la UE representan por sí solos casi la mitad (48%) del consumo mundial de vino, con un volumen estimado de unos 112 millones de hectolitros. Entre los países que más aprecian una buena copa están Italia y Francia, que, junto con Portugal, son también los que más producen. El Reino Unido es también uno de los principales consumidores de vino del mundo, con unos 1.500 millones de litros al año. A diferencia de los consumidores del otro lado del Canal de la Mancha, la producción local es bastante limitada, con unos 2,5 millones de litros, lo que convierte al Reino Unido en un gran importador. Sin embargo, con la entrada en vigor del Brexit, como habrás adivinado, la venta de vino online en el Reino Unido es cada vez más compleja y exige el cumplimiento de más normas que a veces pueden poner en dificultades a los vendedores. Así que aquí están los aspectos básicos que hay que saber sobre la venta de vinos online

Vender vino por Internet en Europa: impuestos y burocracia


Gracias al Acuerdo Schengen, se ha establecido la libre circulación de mercancías en Europa. Sin embargo, en el caso del vino, y en general de las bebidas espirituosas, existe una importante fiscalidad que no debe subestimarse. Si tiene una tienda de vinos online y quiere exportar este producto a Europa, debe saber que al coste final de cada botella se le añadirán ciertos impuestos que luego cobrará el país donde se venda el producto.

Estos impuestos los cobra el país donde se vende el producto:

  1. IVA: el Impuesto sobre el Valor Añadido, gracias a los acuerdos comerciales entre los países de la UE, es el mismo en toda Europa; 
  2. Impuestos especiales: aquí la cuestión se vuelve un poco más compleja, ya que cada país puede imponer un tipo diferente por ley;
  3. Contribuciones medioambientales sobre los envases: muchos países imponen un impuesto sobre los envases de los productos que se introducen (y posteriormente se desechan) en su territorio, incluso en el caso de la venta de vino online.
Además de conocer el régimen fiscal de los distintos mercados a los que quiere dirigirse, es importante saber que, para vender en un país extranjero, necesita un número de IVA del país al que vende. Esto significa que si soy un vendedor alemán y quiero vender en Francia u Holanda, no podré hacerlo con mi certificado alemán, sino que tendré que tener un número de IVA francés normal, y otro holandés. Estos identificadores tendrán que ser válidos en el VIES - Sistema de Intercambio de Información sobre el IVA, una base de datos creada tras el nacimiento del mercado único europeo, para garantizar una tributación más transparente y correcta, tratando de reducir la carga burocrática para las empresas.

Transporte, almacenamiento y venta: la importancia de los socios adecuados para vender el vino sin problemas


Vender vino en el extranjero puede ser una auténtica carrera de obstáculos, con impuestos, documentos que presentar y, en algunos casos, controles aduaneros.

A esto hay que añadir las dificultades que entraña el transporte y el almacenamiento de estas mercancías sin que el producto final sufra daños, como la rotura del cristal de la botella, la exposición accidental a cambios bruscos de temperatura o el exceso de luz, que podrían comprometer el sabor final. 

Por ello, cada vez más productores que quieren ampliar su mercado más allá de las fronteras nacionales prefieren recurrir a socios locales que conozcan el marco normativo del país y dispongan de las herramientas y los conocimientos necesarios para garantizar que las botellas lleguen intactas y a tiempo al cliente final. Además, los intermediarios locales cuentan con almacenes para guardar grandes cantidades de mercancías y una sólida cadena de distribución, a menudo basada en relaciones de confianza construidas a lo largo de los años.

Apoyarse en socios locales facilita las ventas y reduce los riesgos


Esto es especialmente cierto en el caso de las ventas a países no europeos, con sistemas fiscales y comerciales muy diferentes a los del país de origen del vino, pero también para el Reino Unido.

Con su salida de la Unión Europea, las normas que rigen la circulación de mercancías entre Estados han cambiado, lo que exige una mayor atención.

La venta de vino online en el Reino Unido tras el Brexit


Como ya se ha dicho, el Reino Unido es un gran aficionado al vino. Aquí, las ventas online representan el 11% del total de las ventas, con una tasa de crecimiento constante en los últimos años. Un mercado que, debido al dinamismo de la demanda, resulta tentador para muchos productores y vendedores de vino, pero que presenta dificultades adicionales en comparación con otros países europeos. En un principio, se habló incluso de introducir la obligatoriedad de los certificados VI-1, que ya se exigen a los vendedores de fuera de la UE, como Australia, Estados Unidos y Chile, también para los países europeos. Un nuevo paso burocrático que habría supuesto un aumento de los precios y de los plazos de entrega. Posteriormente, el Gobierno anunció que no cambiaría el enfoque actual, probablemente para proteger el mercado. Sin embargo, esto no significa que las cosas sigan como están. Los principales cambios se producirán en los ámbitos de la fiscalidad y la logística.

Vender vino en el Reino Unido: los nuevos impuestos


Lo primero que cambiará es la legislación que regula los impuestos. A partir de 2022, el IVA aplicado a la venta de vino podrá tener un tipo diferente al de otros países europeos, como ya ocurre con los impuestos especiales. Es probable que estos cambios tengan un efecto en el precio final, pero los vendedores harán bien en no exagerar. Si vendes online en el Reino Unido, debes conocer la Ley de Protección del Consumidor, que regula las ventas B2C y está disponible en el sitio web del Gobierno: www.legislation.gov.uk/uksi/1987/1680.

Por ley, el vendedor no sólo es responsable de la mercancía y de la cadena de venta, sino también del precio. Si cobra de más por el margen de la venta, está infringiendo una ley penal. También se prevén cambios en los controles aduaneros y, en particular, en el sistema informático EMCS, utilizado para controlar la circulación de mercancías entre los Estados miembros.

Venta de vino en el Reino Unido: logística

Otra innovación importante está relacionada con la cadena logística y el etiquetado. Ya hoy, las ventas de los productores extranjeros han disminuido considerablemente. Por ejemplo, los vinos de Italia han caído alrededor de un 12% en 2021, y los de Francia casi un 8%. Esto se debe a que, tras la entrada en vigor del Brexit, muchas cadenas minoristas decidieron trasladar su centro logístico de compras fuera del Reino Unido, principalmente entre Bélgica y los Países Bajos, para obtener ventajas aduaneras y de IVA. Esto ha cambiado (y por decirlo claramente, complicado) la "ruta" que debe seguir cada botella para llegar a los consumidores. Además, quien quiera vender vino en el Reino Unido necesita ahora un importador o embotellador (FBO) con sede física en Gran Bretaña, es decir, Escocia, Inglaterra o Gales. A partir del 1 de octubre de 2022, será obligatorio declarar su nombre y dirección en la etiqueta de cada botella. Esto significa que, a partir del próximo año, muchos vendedores de vino tendrán que reajustar completamente su cadena de distribución. Si su mercancía es detenida en la frontera, puede solicitar información enviando un correo electrónico a wine.exports@defra.gov.uk (suelen responder en un plazo de 5 días laborables).

Cómo hacer frente a las complejidades


Vender online de forma transfronteriza es muy complejo, porque incluso si vende en un país de la UE, necesita conocer ese mercado y sus normas. En el caso del vino, es aún más complicado porque la venta de alcohol tiene una normativa específica, sobre todo en materia de impuestos. Si a esto añadimos que el Reino Unido es uno de los principales mercados de importación, es prácticamente imprescindible contar con intermediarios expertos, como un Merchant of Record, que puedan ayudar al vendedor a gestionar todas las complejidades, desde la logística hasta -sobre todo- el pago de impuestos. 

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